Toldos de lona tensada, pérgolas bioclimáticas y sombrillas reforzadas para hostelería, jardines y patios. Protección solar clásica con ingeniería actual.
Tejido de alta densidad que filtra el 95 % de rayos UV y reduce la temperatura hasta 8 °C bajo la sombra.
Lamas de aluminio orientables con sensores de viento. Amplía la temporada de uso de la terraza más de tres meses al año.
Mástil reforzado y base lastrada. Soporta rachas de hasta 50 km/h sin recogerse, ideal para entornos costeros.
Más de 120 terrazas protegidas en la costa mediterránea. Estos son algunos de los comentarios que recibimos tras cada instalación.
“La pérgola bioclimática aguantó las rachas de viento de octubre sin un solo problema. Ahora la terraza está operativa casi todo el año, y los clientes notan la diferencia.”
“El toldo vela transformó el patio. La instalación fue limpia, sin obras, y la reducción de temperatura se nota al entrar. Exactamente lo que buscábamos.”
“Las sombrillas resisten el viento costero sin moverse. El diseño es elegante y los huéspedes siempre preguntan dónde las compramos.”
Empresas que confían en nuestras soluciones
Para ambientes costeros con brisa salina y alta humedad, trabajamos con lona acrílica de alta densidad o poliéster ignífugo con tratamiento antimoho. Ambos materiales resisten la corrosión y mantienen su color durante años. En todos nuestros proyectos incluimos costuras reforzadas y anclajes de acero inoxidable.
No necesariamente. La mayoría de nuestras pérgolas de aluminio se fijan al suelo con placas de anclaje atornilladas, sin necesidad de cimentación. En terrazas existentes evaluamos la carga estructural y, si es necesario, distribuimos el peso con bases lastradas. El montaje suele completarse en uno o dos días.
Nuestras sombrillas de gran diámetro incorporan un mástil de aluminio reforzado y un sistema de ventilación en la parte superior que permite que el viento pase sin voltear la estructura. Además, las bases lastradas de hormigón o acero proporcionan estabilidad incluso con rachas de hasta 50 km/h. En caso de vientos extremos, el toldo puede plegarse manualmente en segundos.
Sí, disponemos de un servicio de revisión anual para toldos, pérgolas y sombrillas. Incluye limpieza de la lona, engrase de mecanismos, ajuste de tensores y comprobación de anclajes. Es recomendable para instalaciones en exteriores expuestos al sol y la humedad, y alarga la vida útil del conjunto entre un 30 y un 40 %.
Con un uso continuado en exterior, una lona acrílica de calidad puede durar entre 8 y 12 años. Factores como la radiación UV directa, la salinidad del ambiente y la frecuencia de lluvias influyen en su desgaste. En nuestra revisión anual evaluamos el estado de la tela y recomendamos el momento óptimo para el recambio sin esperar a que aparezcan roturas.
No vendemos lonas. Diseñamos estructuras que soportan el viento costero, reducen la temperatura real y amplían los meses de uso de tu terraza.
Los toldos convencionales se comban con el viento y pierden tensión en semanas. Nuestras lonas acrílicas de 340 g/m² se instalan con un sistema de tensión perimetral que mantiene la superficie lisa incluso con rachas de 50 km/h. La diferencia no es estética: es estructural.
Una pérgola de madera se degrada con la humedad marina y no regula la entrada de calor. Nuestras pérgolas de aluminio con lamas orientables motorizadas incluyen sensor de viento que pliega las lamas automáticamente a partir de 40 km/h. La temperatura bajo la estructura baja hasta 10 °C respecto al exterior.
Desde 2012 instalamos estructuras de sombra en terrazas de hostelería y residencias del litoral. Cada proyecto incluye un estudio de viento dominante, orientación solar y tipo de uso. No usamos catálogos genéricos: cada pieza se fabrica a medida con anclajes calculados para el edificio concreto.